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miércoles, 6 de julio de 2011

"Viajar en una autocaravana te permite tener mucha libertad"..Mónica y Fermín, de Vigo, recorren con su hijo Berto la Costa Cantábrica.


Mónica y Fermín, de 35 y 33 años, respectivamente, han sido siempre unos aficionados de la vida campista, desde que eran jóvenes. Hasta la aparición de Berto, su hijo de cuatro años, viajaban con la tienda de campaña a cuestas cuando se iban de vacaciones. "Pero con el niño había que pensar en otra cosa", dice la madre del pequeño, que juguetea en el interior de la autocaravana. Así que el año pasado empezaron a bucear en Internet para ver qué posibilidades tenían de hacerse con una autocaravana de segunda mano. Localizaron una en la web y, sin pensárselo dos veces, se desplazaron desde Vigo, donde residen, hasta Barcelona para comprarla. Volvieron a casa en ella y desde entonces tratan de disfrutar de "una forma diferente de viajar".

"Todavía somos novatos en esto del autocaravaning", afirma Fermín. "Estamos probando, a ver qué tal nos resulta", confiesa Mónica. Salieron hace una semana de Vigo con la intención de conocer a fondo el País Vasco, sobre todo Bilbao y Donostia. Su primera parada fue Gijón. Tras pasar una noche en la ciudad asturiana llegaron a Bilbao. Pero en la capital vizcaina no les fue bien el primer día de estancia. "Llegamos un poco tarde; ya era de noche, y como no llevaba GPS, no sabía por dónde tenía que salir de la autopista para llegar al aparcamiento", relata Fermín, que es conductor profesional del transporte público en la capital gallega.

Eso les obligó a pasar la noche en un calle de Bilbao. A primera hora del día siguiente se dirigieron a la oficina de turismo en busca de información. "Allí ya nos explicaron bien la ruta para llegar al aparcamiento de las autocaravanas", comenta Mónica.

VISTAS PANORÁMICAS Así que después de pasearse por el Casco Viejo y los alrededores del Guggenheim enfilaron hacia Kobetamendi. "El sitio nos ha parecido estupendo, pero yo creo que debería estar mejor indicado desde la autopista", comenta Fermín, que de carreteras entiende bastante. Una vez en el aparcamiento, y dejada a buen recaudo la autocaravana, la familia volvió a bajar al casco urbano. "Lo hemos hecho en el autobús, que está muy bien por la frecuencia y porque te deja en el centro de la ciudad", comentaba Mónica. Tras una noche en Kobetamendi, los tres salieron a primera hora de la mañana en dirección Donostia, "que tampoco la conocemos, aunque antes haremos una parada en el camino para darnos un baño".

Eso es precisamente, "la libertad" que les proporciona la autocaravana, lo que más les gusta de la vida nómada. "Uno mismo elige el camino y el destino", dice Fermín. "Lo único que sabemos es el día que tenemos que volver a Vigo, el resto iremos improvisando".

La experiencia que está viviendo esta joven pareja desde que se ha sumado al mundo de autocaravaning es muy positiva. "Durante el invierno la hemos estado usando los fines de semana, incluso en invierno nos hemos ido hasta Valladolid, con el frío que hace allí", recordaba Mónica. Con estos viajes esperan ir amortizando los 16.500 euros que les costó la autocaravana. "No tiene mucha potencia, pero el habitáculo está bastante bien". El que más disfruta de los tres es el pequeño Berto. "Es como si fuera un juguete para él", dice su madre. 
Una vez finalizadas las tareas de avituallamiento y limpieza de depósitos, Fermín y Mónica se disponían a emprender viaje.

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